
Todo plan de autocustodia tiene un punto donde deja de tratarse de software. Hay alguien dentro de tu casa. Tienen tu hardware wallet, tienen tu teléfono y te tienen a ti, y lo que pase después no lo va a resolver tu fuente de entropía. Lo que quieres de tu arreglo en ese momento es resistencia a la coacción, y casi nadie de los que la venden ha revisado qué haría falta para tenerla.
Casi todos los diseños tienen una respuesta para ese momento, y suele ser alguna versión de no se lo llevan todo. Una passphrase que no tienen. Una llave en otra ciudad. Un rescate con timelock. Una semilla partida en tres. La parte tranquilizadora es la misma en todas: terminado el encuentro, al atacante todavía le falta para el dinero.
Justo esa tranquilidad es el problema, y vale la pena desmenuzar por qué, porque el argumento tiene cuatro pasos y cada uno por separado es aburrido.
Lo que no puedes hacer
Empieza por algo que suena a tecnicismo.
Puedes probar que sabes un secreto. Firmas un mensaje, entregas una preimagen, gastas desde la dirección. Probar que no lo sabes, o que no existe ninguna copia en ningún lugar a tu alcance, no es una versión más difícil de la misma tarea. No hay protocolo para eso, porque no hay nada que exhibir. No puedes probar que olvidaste.
Fíjate en lo poquísimo que bastaría esconder para que esto se sostenga. Una tarjeta SD. Una contraseña que te aprendiste de una cuenta de correo donde hay un archivo cifrado. Cuatro palabras escritas en el margen de un libro en el librero. Nada de eso es exótico, y nada de eso lo puede descartar alguien parado en tu sala.
Así que el atacante que ya terminó contigo se queda con una pregunta que no puede cerrar: ¿hay otra copia? Y tiene que contestarla del único modo racional, que es suponer que sí.
En qué convierte eso un asalto
Junta las dos mitades, y acuérdate de qué tipo de activo es este. Bitcoin es al portador y es rival: el primer gasto válido se lo lleva todo, y no hay apelación, no hay contracargo, no hay aseguradora a la cual llamarle.
Si se va con un camino a tus monedas que todavía no termina, y te suelta, los dos quedan apuntando al mismo dinero con el mismo reloj corriendo. Él va avanzando sobre lo que decomisó. Tú vas, hasta donde él sabe, caminando hacia un segundo respaldo que nunca encontró. Solo uno de los dos llega primero.
En ese punto no eres una víctima en ningún sentido que a él le importe. Eres el otro corredor.
Mientras más amable el fallback, peor se pone
Un diseño que falla en seco le entrega al atacante todo o nada. Un diseño que se degrada con elegancia está hecho para darle un camino lento, parcial y eventual, que es otra forma de decir que mantiene sus probabilidades bien por debajo de la certeza mientras deja el saldo entero sobre la mesa. Esa combinación es justo la que maximiza lo que gana quitando a la competencia.
La degradación elegante es una virtud en casi cualquier otro sistema que vayas a construir. En este es el modo de falla, y los productos que más calurosamente la anuncian están sentados en la peor parte del rango.
La aritmética, que por desgracia es simple
Contigo vivo y libre, lo que él espera sacar son sus probabilidades de ganar la carrera por el valor del monto. Te mata y sus probabilidades se van a casi uno. La diferencia entre esos dos números es lo que gana. Actúa cuando supera lo que un homicidio le cuesta.
Esa es toda la cuenta. No aparece criptografía por ningún lado, y por eso "el cifrado es fuerte" no es una respuesta. El peligro lo fabrica la forma del camino de recuperación, no su dureza. La resistencia a la coacción vive en la capa de incentivos, y la mayoría de los modelos de amenaza no tiene una columna para eso.
Y esto no es un experimento mental sin datos de resultado. Dieciséis de los 351 incidentes del registro público de Jameson Lopp anotan una víctima asesinada. Es 4.6%, y es un piso y no una estimación, porque un homicidio suele reportarse como homicidio y no como ataque a un bitcoiner, así que los que nunca se ligan a una cartera nunca entran en la cuenta.
'Llévame contigo' — el pacto scherezadiano
Lo que sigue es una hipótesis sobre lo que la estructura de incentivos puede llevar a hacer a los agentes. Hasta hoy no tengo evidencia empírica que confirme ninguna instancia particular de esa cadena de hechos, aunque por los mismos mecanismos de supresión de información que trata The Denial Spiral y que recorre Anosognosia, el silencio esté sobredeterminado.
En cualquier punto de un wrench attack contra un arreglo vulnerable a la carrera mortal, el agresor, la víctima o los dos pueden darse cuenta de los incentivos para el movimiento terminal. En esa situación la víctima puede de hecho ofrecerse a quedar bajo la custodia del agresor, en un pacto scherezadiano torcido. En Las mil y una noches, la protagonista se ofrece a lo que termina siendo un cautiverio para frenar la muerte de terceros, y luego alarga ese cautiverio noche tras noche, mil y una veces, para aplazar la suya propia, ofreciendo desenlaces en suspenso a cambio de su vida.

Ferdinand Keller, “Scheherazade und Sultan Schariar” (1880), dominio público. Ella está a mitad del cuento y él está escuchando, y ese es todo el mecanismo: lo que compra la mañana siguiente es que el cuento no haya terminado. En el libro la perdonan en la mañana mil dos.
En una carrera mortal, cambiar el movimiento terminal por un secuestro le baja al agresor la responsabilidad penal y le conserva casi la misma ventaja en la carrera, y le perdona la vida a la víctima. Víctima y agresor pueden así concluir que el pacto es mutuamente conveniente, y cooperar con el secuestro.
Éxito claro o fracaso claro — nunca una carrera

De ahí sale la prueba, y es lo bastante directa como para aplicarla sin saber matemáticas.
La resistencia a la coacción significa dejar solo dos tipos de final. O el ataque fracasa claramente, es decir, lo que se llevó no llega a ningún lado y a ti no te queda nada transmisible que entregar. O gana claramente, es decir, se queda con las monedas durante el encuentro y después no hay carrera porque no quedó nada por lo cual correr.
Todo lo que está en medio es la banda peligrosa. No "menos seguro". Estructuralmente distinto, porque es la única región donde matarte rinde.
El segundo final te cuesta el dinero, y a la gente no le gusta oír que eso cuenta como aprobado. Cuenta, porque la vara aquí es tu supervivencia primero y tus monedas después. Un esquema que entrega el saldo limpiamente no mata a nadie. Un esquema que lo deja a medio camino es peor que esa pérdida limpia, que es una frase para quedarse pensándola, dado que casi todos los fallbacks del mercado están hechos para dejarlo a medio camino.
Las dos rutas hacia la resistencia a la coacción

El incentivo solo muerde contra un corredor que él sí puede alcanzar. Así que hay dos rutas y no una tercera, y todo producto en el campo toma una de las dos o ninguna.
Quitar la carrera. Arreglar las cosas de modo que, después del decomiso, no exista ningún camino viable. El secreto queda detrás de algo que no se puede entregar bajo ninguna presión y no se puede reconstruir con lo que se llevó. La custodia sigue siendo solo tuya.
La otra es quitarle el alcance. Hacer que quien va a ganar la carrera sea alguien a quien él no puede llegar: un delegado remoto que guarda la capacidad de rescate y no está en el cuarto. La carrera sigue existiendo, pero el corredor que tendría que eliminar está a mil kilómetros, y matarte no le rinde nada.
La ruta del delegado funciona, y no es autocustodia
Esa segunda ruta es real, y hay que decirlo con todas sus letras y sin mala gana. Pasa el criterio.
Lo pasa suponiendo que tu delegado te va a negar. Ese es el mecanismo: la misma negativa que derrota una petición tuya bajo coacción, con una pistola en la cabeza, también derrota una petición tuya genuina en el peor día de tu vida, y no hay versión en la que las distinga, porque distinguirlas es justo lo que no se puede hacer. Volviste a meter a la contraparte de confianza que todo el ejercicio quería sacar. Not your keys, not your coins aquí no es un eslogan, es nada más una descripción correcta de lo que contrataste.
Conviene saber cuál elegiste. Hay bastante gente en la ruta del delegado creyendo que está en la otra.
Dónde caen los arreglos geográficos
Repartir partes entre ciudades parece la primera ruta y se comporta como la segunda, mal. En cuanto para el wrench attack, quien llegue primero a suficientes sitios se lleva el dinero, y eso ya es una carrera a pie sobre terreno físico. Puede funcionar: si los sitios son bastante difíciles de alcanzar, sus probabilidades caen tanto que la carrera no vale la pena.
Pero mira lo que eso concede. Tu seguridad ya es una pregunta sobre qué tan buenas son tus defensas físicas frente a un atacante físico. Eso es oro con pasos extra, y si vas a terminar cuidando objetos en bóvedas, los objetos al menos pudieron haber sido oro.
El residual, dicho con honestidad
Sobrevive una ventana, y fingir lo contrario haría de este texto el mismo tipo de documento que está criticando.
En la construcción tácita hay un periodo de más o menos uno a dos minutos al final de la derivación en el que el estado está vivo. Un atacante que decomisa dentro de esa ventana se lleva una rebanada del último paso, no un arranque desde cero. Si ese minuto rebanado vale un homicidio depende de otras condiciones que en general no se cumplen, pero es una ventana real y su lugar está a la vista.
Así se ve una afirmación de resistencia a la coacción cuando es honesta: un número, una duración y las condiciones bajo las cuales importa. Compárala con "ofrece negación plausible", que no acota nada y nadie puede comprobar.
Cuatro preguntas, y son tuyas
Lo que sirve aquí no es el argumento. Es que la resistencia a la coacción se derrumba en una prueba que puedes correr sobre tu propio arreglo esta tarde.
- ¿Alguna parte de esto depende de que el atacante no sepa algo? No de que no tenga una llave. De que no tenga conocimiento de una función, de una costumbre, de un escondite.
- Una vez que tienen tus aparatos y todo lo que dirías bajo presión, ¿queda todavía un camino a las monedas? Uno lento cuenta. Uno lento es el problema entero.
- ¿Tu custodia es individual de verdad? ¿O hay una persona de cuya negativa depende tu seguridad, y lo decidiste a propósito?
- ¿Hay algún estado de tu arreglo en el que el ataque se acabe claramente? Donde él lo tenga, o donde no quede nada que pueda llevarse, y de cualquiera de las dos formas no haya motivo para volver.
Esas son las cuatro preguntas por las que cobro. Valen poco como secreto y bastante como costumbre, así que aquí están. Si tu arreglo contesta la cuarta con "bueno, a fin de cuentas acabaría consiguiéndolo", encontraste la banda.
La cadena de arriba está enunciada como se debe, con el lema, el criterio y la construcción que lo pasa, en The Deadly Race, acceso abierto, sin registro. Su acompañante, The Denial Spiral, le pone precio a cuánto dura el encuentro, no a cómo termina: por qué la negativa, los señuelos y los PIN de coacción son un recurso común que el uso de todos va agotando.
Datos de incidentes del registro de Jameson Lopp, una muestra de prensa: se le escapa lo no reportado y sobrepondera lo que llegó a las noticias. Los casos nuevos que encuentro van allá y no a una base de datos mía.
Si valió tu tiempo. Mándaselo a quien te convenció de tu arreglo actual. Una ⭐ en Great Wall, la investigación o estos textos no cuesta nada y hace más fácil encontrar el trabajo. Y si quieres financiarlo, support acepta ⚡ Lightning y on-chain, sin registro, sin niveles, sin esperar nada de vuelta.